Este refugio natural es un espacio de calma absoluta, donde la vegetación se abre para revelar la serena belleza de la Laguna Bonita. Desde aquí se observa una de las montañas que abraza el hotel, el imponente
Cerro Tenerife.
El murmullo del río que conecta la laguna con el Lago de Toro acompaña la escena, mientras las aves revolotean entre los juncos.
Además, este rincón es testigo de nuestras excursiones guiadas en kayak, una de las formas más emocionantes de explorar estas aguas. Aquí, la vida fluye e invita a observar, escuchar y sentir la esencia misma de este lugar.
Proporcionamos a los viajeros bastones de trekking,
cascos y les damos una botella de agua.
